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Sobre mí

Ese que duerme ahí arriba soy yo y tuve un sueño del que debería hablarte.

Si tienes un negocio online y quieres vender más, esto que voy a contarte te interesa. 

Te cuento el sueño y enseguida hablamos del copywriting y lo de vender más.

El caso es que tengo una niña pequeña. Tan pequeña que todavía conserva los dientes de leche y la duermo cada noche mientras le cuento un montón de buenas historias.

Es casi seguro que soy un padre muy mejorable, pero en lo de las historias… en eso ha tenido suerte. Le caen buenas historias a diario. Desde que nació.

A los diez minutos de nacer la pusieron en mis brazos y empezamos a hablar.

Le conté lo orgulloso que estaba de ella y de su mamá. También cuando recorrí la costa irlandesa haciendo autostop y tenía una Guinness en cada puerto.

Una enfermera me miraba como si estuviera loco pero eso no me importó lo más mínimo.

Tenía a mi pequeña en brazos y éramos inmortales.

Bueno, pues en mi sueño estaba yo en el salón y mi pequeña me gritaba…

—¡Barba sexy (es así como me llama a veces y como me llamó en el sueño) me acaba de venir la regla! ¡Ya puedo ser mamá!

Eso sí que fue terrorífico.

No entré en pánico por unos zombies de ojos amarillos, orejas colgando y brazos alzados avanzando de manera torpe pero decidida en busca de mi cabeza. NO.

Ni por unos vampiros escondidos tras las cortinas dispuestos a beberse mi sangre. Tampoco.

No, nada de eso, entré en pánico por ¡la vida!

Lo que me hizo levantarme con el corazón dando cabezazos contra mi pecho fue la vida.

Así que allí estábamos mi barba sexy y yo muertos de miedo porque nuestra pequeña dejara de ser pequeña.

De golpe. Sin poder asimilarlo. Sin tiempo para entender nada. Sin acumular recuerdos, sin más noches de Reyes Magos ni cumpleaños con piñatas.

Todo se había esfumado con un grito desde el baño. ¡Barba sexy… ya puedo ser mamá…!

Poco a poco fui recuperando el aliento y ordenando mi cabeza. No me preocupa el paso del tiempo. Pasa y ya está. Mi pequeña, aunque siempre lo será para mí, dejará de serlo y tendré que aceptarlo.

La angustia era que pasara de golpe y sin vivirlo. Yo solo quiero vivir. Nada más. Y no hay vivencia más intensa que un hijo. Ni se le parece.

Nuestra única herencia son nuestros hijos.

Te cuento esto por respeto. Me explico:

No puedo venir aquí diciendo que mi misión/visión en la vida es cambiar el mundo, que tengo unos valores que hacen llorar de emoción a la primavera y que tengo 30 carreras con 300 años de conocimiento acumulado. No puedo.

No lo veo serio.  

Soy copywriter y me dedico a escribir textos que venden para que negocios como el tuyo aumenten sus ventas y tengas una relación con tus clientes mucho más cercana y duradera. Y ganes más dinero, claro.

Ese es mi trabajo. 

¿Suficiente?

¿Insuficiente?

Pues no sé. Depende de lo que busques.

Si tienes un negocio online y buscas que te escriban una web para que tu lector quiera ser tu cliente, te podría ayudar.

Si quieres una campaña de email marketing que te haga destacar y vender, también te podría ayudar.

Lo de cambiar el mundo y emocionar a la primavera… la verdad es que no me lo he planteado. No te voy a engañar. 

Otra cosa, ¿has escuchado que esta sección es muy importante?

Dicen que en esta sección tenemos que poner mucha atención. Para demostrar que somos únicos y conectar.

Debe ser verdad.

Incluso se venden libros y manuales con plantillas para que seamos todos únicos copiando y pegando esas plantillas.

El que no sea único hoy día descargando una plantilla para ser único como las que se han descargado otros 50.000 es porque no quiere ser único.

Una vez leí por ahí una guía DE-FI-NI-TI-VA, no una guía cualquiera, una DE-FI-NI-TI-VA en un blog para escribir un “sobre mí É-PI-CO”.

Todavía no he cerrado la boca del susto que me llevé.

El ataque a Pearl Harbor es un juego de niños al lado de esa plantilla guía única para ser único y épico.

También dicen que debes hablar del problema que solucionas.

Así que debería contarte aquí que conmigo venderás más. Que un buen trabajo de copywriting, uno bueno de verdad, cambia la vida de cualquier negocio.

Pero lo debo hacer sutil, sin darme importancia. Que no parezca que te quiero vender nada. Que vender es malísimo y espanta a todo el mundo.

El protagonismo debe ser para el lector, o sea, para ti.

Vamos, que tengo que llevarte al nirvana. Hipnotizarte. Persuadirte.

Luego lo que debo hacer es contar una buena historia, a poder ser personal. Los bilingües lo llaman storytelling.

Yo superé un resfriado en el 94. Desde entonces soy mucho más fuerte. Y libre.

Espero que ya te estés identificando conmigo.

Con estas cosas conectas con tu audiencia. Y confían en ti. Tú ya debes estar confiando mucho en mí. O deberías.

Y por último tienes que incluir una call to action, vamos, una llamada a la acción.

Que se suscriban, te compren o lo que sea. Pero que hagan algo, que leer es gratis y no vives del aire. Aunque lo parezca.

¿Todo bien?

Te lo resumo:

Soy copywriter. En eso molo.

En otras cosas no molo.

Tengo sueños y pesadillas.

Me gusta la lluvia, abrazar a Sofía y que mi pequeña me interrumpa en mi despacho para regalarme uno de sus dibujos llenos de nubes, árboles y corazones.

También me gusta vivir. Sin más.

Si a ti te gusta vivir y además aprender copywriting para multiplicar las ventas de tu negocio deberías suscribirte. Es gratis.

Con mis suscriptores me comunico por mail y les cuento cosas. ¿Qué no te gusta? Pues te das de baja, que también es gratis.

Y sigues viviendo.

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"Cómo hacer que tu cliente grite y compre"

—Aquí no hay fórmulas "secretas" copiadas en cualquier blog todavía más "secreto".

—Tampoco textos "irresistibles” ni plantillas de copiar y pegar que no sirven de nada.

—Nada de recetas mágicas para "enamorar" a tu audiencia ni para que seas un clon.

No es lo mismo vender un jamón que vender un condón.