Cuentos del marketing online

Esta historia que te voy a contar es muy buena.

Me la contaron ayer.

Mira.

Resulta que un chaval, cuando tenía 6 años, se encontró cinco duros una tarde de verano.

A ver, no sé qué edad tienes, pero cinco duros en la época de este chaval era un buen dinero.

Tanto, que con cinco duros se compró cinco helados.

Cinco.

 

Bien.

El chico tenía dos hermanas de 7 y 8 años que estaban jugando con él cuando se encontró el dinero.

Así que cuando se compró los helados le decían…

“Oye, ¿compartes?”.

“¿Nos das un helado?”.

“¿Nos dejas probar?”.

“Venga va, no seas egoísta”.

“Nos chivaremos y te castigarán todo el verano”.

 

Pero el cabronazo del niño pasaba de ellas.

Y claro, como era verano y hacía mucho calor se le empezaron a derretir los helados.

“Por fa, ¿nos das un poco?”.

 

Nada. Y los helados se seguían derritiendo, mientras se manchaba los brazos, la camiseta y hasta los zapatos.

Al final, se comió, como mucho, dos, los otros se perdieron.

Y una de las chicas, ya de mayor, le preguntó a su hermano…

-Oye tú, listo… ¿nunca te has arrepentido de no compartir aquellos helados con nosotras?

Respuesta…

-No, para nada, de lo único que me arrepentí fue de comprar los cinco a la vez.

 

Jajajjajajajaj

Esta historia, basada en hechos reales como las series malas de netflix, me gusta porque me cae muy bien el protagonista.

A ver, ser un poco egoísta es bueno para la vida. Para poder ayudar a los demás, primero te tienes que ayudar a ti mismo.

Esto te lo cuento porque si eres “muy generoso” y te pones a “regalar valor” porque lo repitan mucho por ahí, lo mismo te llevas una hostia importante.

Es lo que hay.

Para que no te falten clientes puedes leer, interiorizar e implementar una historia que me pasó en Jazztel y que explico en mi curso de copywriting.

La tienes en el módulo IV:

Copywriting para atrevidos

Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo