Diabólica solución a problema de tarifas y mentalidad

A raíz del email de ayer, donde hablé de cómo un copywriter puede hacer mucho dinero en el mundo de las franquicias, me escribió una chica, copio y pego:

Hola Isra. Quiero darte las gracias por tu correo. He pagado cursos bastante caros donde no he recibido ni la mitad de buenos consejos que mandas con tus emails. ¡Qué pena no haberte conocido antes!. Sólo veo un problema con esto que dices de las franquicias, ¿cómo lograr que una empresa te pague bien por una carta de ventas cuando “no eres nadie”? 

Tú tienes mucho nombre en el sector y muchas otras cosas, pero, ¿y los que empezamos?

Por cierto, te acabo de comprar los cursos. 

Un abrazo. 

Irene”.

 

Es una buena pregunta.

Todo se resume en una palabra.

Ego.

 

Si te estás preguntando si los dueños de las franquicias creerán lo que dices.

Si tienes miedo de que te pidan pruebas.

Si crees que te pedirán referencias.

Si estás pensando que no tienes credibilidad. Debo decirte algo…

Eso son solo imaginaciones tuyas.

Miedos que no están basados en la realidad.

 

¿Pero sabes por qué?

Porque a esos potenciales clientes tú les importas un comino. Cero. No eres nada. Invisible.

Solo les importan los resultados que puedan obtener gracias a ti. (Y eso es lo que les debes saber vender).

Les da igual si sales en 50 festivales salchipapas del marketing online.

Si pones en tu web que te han sacado en La Razón o en el blog de tu cuñado .com

Si les dices que te has formado con Gary Halbert o con Spiderman.

Si te apasiona escribir o trepar por los árboles de tu pueblo.

 

No les importa.

Eso es ruido, circo para los incautos.

Es lo que hay.

Todo el mundo empieza…

y si el mejor consejo que pueden darte en una formación es que cobres poco para hacerte un nombre, dile a tu maestro, maestra o maestre que deje de vender cursos y se ponga a estudiar, que todavía está muy verde.

Y sobre estudiar, lo mismo quieres estudiar copywriting.

En ese caso, mira aquí:

Copywriting para atrevidos

Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo