Marketing para pardillos

Mira.

Cuando era adolescente, conocí a un chaval todavía más marginado que yo con el que monté un grupo de música confiando en que las chicas nos hicieran caso.
Nada, fracaso.

Entonces cuando acababan los ensayos nos íbamos a su casa y nos quedábamos a ver la teletienda de madrugada.

Mi programa de televisión favorito siempre ha sido la teletienda.

A mi nuevo amigo marginado también le gustaba mucho la teletienda.

Uno de los anuncios más divertidos era la súper-mopa.

La súper-mopa era una fregona friki con aire de diseño futurista que se suponía que era especial.

Si la pillara algún genio del marketing online la llamaría la neurosuper-mopa.

El caso es que nosotros, que no éramos de marketing la llamábamos la súper-mofa.

 

¿Qué era lo mejor de la súper-mopa?

Pues que en una de las demostraciones, el tipo que presentaba el programa la metía en una cubo lleno de agua, luego la agarraba del palo y se ponía a sacudirla entre el público que estaba en plato.

No salpicaba ni una gota.

Oh.

 

La gente miraba extasiada como una fregona paseaba sobre sus cabezas sin que
goteara nada.

Ni una gota.

Ese era el gran poder de la súper-mopa.

A ver, lo mismo hasta era verdad. Lo mismo el cacharro aquel lo metías en agua y después no salpicaba nada.

 

Pero esa no es la cuestión, la cuestión es ¿y qué?

¿Quién agarra una fregona y se pone a salpicar a la gente por ahí?

Nadie.

Pero el anuncio era impactante, así que supongo que si eras un novato en fregonas aquella te parecería imprescindible.

Bueno, pues eso pasa con el 95% de las cosas que dicen que se necesitan para vender online.

Son súper-mopas.

Súper-mofas.

 

Todo más sencillo.

En una mano pones tu mercado. Lo investigas a fondo.

En la otra pones lo que vendes. Lo haces realmente atractivo.

Luego unes una cosa con la otra.

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Copywriting para atrevidos

Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo