Cómo explotar a los idiotas para explotar tus ventas

Hoy me hicieron una entrevista, muy buena y divertida, donde una de las preguntas era más o menos así…

¿Cuál es la razón por la que has pasado de no querer poner ni un solo testimonio, a que tu web sean testimonios y testimonios y testimonios?

Y me gustó la pregunta, porque realmente se debe a una estrategia.

 

Durante mucho tiempo defendí (y defiendo, sin lugar a dudas) que no solo es perfectamente posible vender sin testimonios, es que se puede vende más.

Se puede vender mucho mejor.

Y se puede vender más caro.

En su momento saqué una formación, que la volveré a sacar, donde hablé de ello en profundidad.

Allí expliqué porqué si estás empezando lo último que debes poner son testimonios.

La mayoría de los testimonios te devalúan.

 

¿Entonces por qué tengo ahora cientos de opiniones no solicitadas ni imaginadas, y un montón que me quedan por poner, y pondré todas las que recibo cada día?

Sencillo.

A medida que mi marca es más conocida, más gente la desprecia.

Son vasos comunicantes y eso no se puede evitar.

Pasa absolutamente con todas las marcas. Y es fabuloso.

 

Entonces, cuando alguien que no me conoce de nada escucha cosas tipo;

Es un borracho (falso: nunca bebo antes de las 8 de la mañana a no ser que no haya dormido).

Es un fake y le enseñó copywriting un perro (falso: a mí me enseñó copywriting, Raúl, el hámster de mi hija).

Es un copywriter demasiado básico y mediocre (verdadero: y de este detalle se dan cuenta copywriters que no ganan para pagarse la cuota de autónomos).

Es un analfabeto que tiene un montón de faltas de ortografía (verdadero: a ver, haber, aber cómo lo soluciono que esto es malísimo para las ventas y para mi imajen de marca)…

Es un machista, nunca dice tontos y tontas, ni gilipollas y gilopollos, ni pianistas y pianistos, ni astronautas y astonautos, ni mundos y mundas, ni universo y universa, ni tierra y tierro, ni naturaleza y naturalezo, ni polla y pollo…

 

Pues cuando pasa eso, me ahorra tiempo en la conversión que la gente vea lo que ve en mi web. Es la lección más básica de contraste.

Y cuanto más extremo y malintencionado es el ataque, más me beneficia.

Y cuanto más piensan que me hace daño, más y más me beneficia.

 

Bien.

Quizá alguno crea… “Isra, si lo cuentas, dejarán de hacerlo y no podrás beneficiarte de ellos”.

Y la respuesta es… “No. Son idiotas. Y un idiota no puede evitar ser idiota. Eso es un principio básico de la naturaleza universal que lo idiotas desconocen, pero que está ahí”.

Decirle a un idiota, “idiota, deja de hacer el idiota” y que te haga caso, es como pedir a un niño, “niño, no sueñes” y pretender que deje de hacerlo.

Es imposible. Imposible del todo.

 

Vale.

Es posible que haga un bonus sobre cómo sacar partido al odio, y lo regale a todos los que compren (o ya tengan) el curso de copywriting antes del 15 de febrero.

Pero la verdad, todavía no es seguro si será esa fecha.

En todo caso, si te interesa aprender copywriting, en la primera lección te hablo de un profesor de salsa que vendía clases a bailarines invertebrados que puedes aplicar a lo que sea que vendas.

Es aquí:

Curso de copywriting

Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo