Cómo hacerse multimillonario llevando chicles en los bolsillos

Contaba John Carlton que cuando empezó en el tema de ser copywriter, estaba muy pillado.

De dinero, digo.

Entonces no había internet y se dirigía a las agencias para ofrecer sus servicios.

Y descubrió algo muy sencillo.

 

Siempre era el presidente o el vicepresidente de esas agencias el que tomaba la decisión de contratar a un redactor u otro.

Pero acceder a esa gente directamente, no era fácil.

La mayoría de los potenciales redactores trataban de llegar directamente al presidente para ofrecer sus cosas.

Pero lo que hizo Carlton fue más sencillo.

Llevar chicles encima.

¿Cómo?

¿Chicles?

Mira.

 

Cuando llegaba a la agencia, no se limitaba a dejar un teléfono o algún trabajo en la recepción confiando en que alguien importante le devolviera una llamada.

Nada de eso.

Sencillamente, era amable con la recepcionista.

Le ofrecía chicles.

 

-Oh sí gracias, muy amable.

-Como tú estas ahí trabajado, ¿quieres que te acerque un vaso de agua?

-Oh sí gracias otra vez.

 

Carlton le daba un vaso de agua, las trataba como a seres humanos.

Gente que NO está acostumbrada a recibir atención… la recibió.

Gente que era invisible, se convirtió en visible.

Gente acostumbrada a recibir órdenes y pocos detalles… recibió pequeños detalles.

 

Entonces Carlton se marchaba y llamaba a la semana siguiente y les decía…

-Soy Jonh Carlton, te invité a chicle, ¿te acuerdas?

-Claro…

Bueno, un aplauso para Jonh Carlton, bien merecida sea su fortuna.

 

Ahora, piensa un momento qué vendes tú, a quién se lo vendes.

Si tienes que llegar al vicepresidente, al presidente o al limpia cristales.

Piensa en ello, piensa fijamente en ello.

Todos son personas, todos piensan en sexo, en muerte y en bloquear su móvil a los comerciales de voda fone.

Todos.

 

Bien.

Las lecciones de pago y cómo vender sea a quien sea lo que vendes, es aquí:

Copywriting para atrevidos

Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo