Cómo levanté mi negocio desde un solar sin escombros

Una historia curiosa y graciosa, en cierto modo.

Cuando arranqué mi negocio, y después de tener observado el mercado, me encontré un pequeño oasis.

¿Qué oasis?

Todos los copywriters que había entonces, conocidos o no, estaban tratando de captar suscriptores o ventas en facebook o alguna otra red social del demonio.

En Google no había nadie. Ni uno.

Así que siguiendo la lógica natural del mejor consejo que me han dado para hacer negocios (mira qué hace tu mercado y haz lo contrario) me puse con Google ADS. (Entonces Google Adwords).

 

Durante más de un año, el desierto y mi oasis. Te puedes imaginar el resultado.

Mientras toda mi competencia estaba peleándose en facebook por reclamar atención, yo tenía Google todo para mí.

Era como un chaval de 10 años al que le abren el parque de atracciones para el solo. Con barra libre de dulces y palomitas.

Todo el mundo organizando congresos online, embudos, felpudos y demás herramientas “imprescindibles” para darse a conocer, y yo, por menos de 9€ al día, estaba llenando mi lista de gente extraordinariamente interesada en mi propuesta. Eran ellos los que estaban buscando en Google….

(Considero que todavía sigue siendo un sitio muy interesante si escribes textos que no produzcan narcolepsia)

 

Bien.

Recuerdo con el tema inmobiliario, que cuando todo el mundo (directores de banco, camareros, abogadas, cambia-vidas, funcionarios, todos…) decían que la inversión inmobiliaria era la mejor, la gente más observadora salió corriendo.

 

¿Por qué te cuento todo esto?

Sencillo.

En los últimos cinco meses he recibido, sin exagerar, unas 100 sugerencias, la mayoría de gente muy bien intencionada y más inteligente que yo, comentando que debería estar en instagram.

 

¿Y a qué conclusión me lleva eso?

Que no debo estar en instagram.

 

Esta es mi opinión no solicitada de hoy sobre la vida y los negocios, no tienes por qué hacerme caso, claro.

Tampoco tienes por qué aplicar la venta lateral a tu estrategia de email marketing.

Al fin y al cabo, es una de las cosas que utilizamos las personas que consideramos que la única herramienta de verdad imprescindible de un negocio es saber vender, y la única métrica que nos importa, son las ventas.

Demasiado efectivo y directo para los amantes de las lucecitas brillantes.

www.emailparatrevidos.com

Isra Bravo