Cómo vender sin tristeza ni arrastrado

A raíz del mail de ayer, me respondió una suscriptora, copio y pego:

«Hola, Isra. 

Desde que estoy en tu lista hace cinco meses espero tu mail de las 3 y media con la ilusión de una niña pequeña. Es increíble. 

He decidido comprar tu curso y aprovecho para preguntarte algo. Las personas que empezamos, ¿qué podemos hacer para vender cómo tú haces? 

Veo que te ríes de dar consultorías gratis o las redes, pero ¿qué camino seguir para conseguir vender sin pasar por eso? 

Te lo pregunto porque yo también odio las redes sociales. 

Un abrazo desde Valencia de una admiradora.”

 

Bien.

¿Qué caminos seguir para conseguir vender?

Pues es muy sencillo.

Aprender a vender.

Mira.

Antes, la gente que montaba negocios, solía ser gente con vocación para ello.

Esos empresarios, grandes o pequeños, tenían una cosa clara y es que había que vender.

Es algo que tenían clarísimo.

Nadie en su sano juicio se planteaba nada que no fuera vender.

Ahora, con la explosión de los negocios digitales, la “libertad” y todos esos cuentos de sociedades que viven demasiado bien como para siquiera entenderlo, la gente quiere ser emprendedora, pero…

no les gusta vender.

Vender es incómodo. Feo.

Quieren plantillas que se lo den hecho.

Quieren vender haciendo amigos en eventos.

Quieren seguir a la masa porque están acojonados.

Entonces, gente que está viendo eso, que son lo suficientemente listos para verlo y que, además, son lobos con piel de cordero, les darán a toda esa gente la “solución”.

Y les venden negocios “edulcorados” que es lo que demanda esa parte de la gente que emprende y monta negocios sin saber qué es eso.

Con promesas absurdas de negocios rentables en un mes.

En un mes, mis cojones.

Mira. Si quieres ganar dinero por internet no tienes que ser “famoso”, ni ser “influyente”, ni tienes que buscar que te “apadrine” nadie, ni que nadie te tome por gilipollas, no hace falta.

Si tienes un negocio tienes que saber vender. Y cuando sepas vender, entonces, serás “libre”, al menos lo suficiente como para no tener que besar ningún culo a nadie.

¿El motivo?

No te hará falta. Harás lo que te dé la puta gana.

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Copywriting para atrevidos

Isra Bravo