Conocí en persona a un suscriptor y le conté algo

Hace pocos días, pude conocer en persona a un suscriptor de mi formación mensual.

Recibo bastantes emails de suscriptores para conocernos, pero el problema es que odio viajar, así que a casi todos les conozco porque visitan Gijón.

 

Bien.

Al último que tuve el placer de conocer en persona fue a Nahuel Cassino, CEO de Cudacu. Él no vino a Gijón, la historia es larga.

 

Vale.

Además de ser CEO de Cudacu, el señor Cassino (con ese nombre podría pintar las paredes de tu casa con la sangre de tu cabeza si no pagas tus deudas) está empezando una prometedora carrera de copywriter.

El caso es que cuando nos conocimos en persona, me dijo dos cosas.

No una. Dos.

-Qué alto eres, tío.

Y dos…

-Vaya… eso lo cambia todo. Nunca lo habría enfocado así, me parece la hostia la hostia. Es clave.

 

Esta última respuesta, fue a raíz de lo que le conté que yo mismo hice para empezar a tener la suficiente reputación como copywriter, como para que me salieran clientes sin tener web.

Y es algo, tal y como le conté, que escuché a un viejo copywriter norteamericano hace varios años.

Algo, que cuando lo escuché, me pasó como a Nahuel el día que nos conocimos, hizo que me cambiara el chip.

Que lo cambiara todo.

Mi carrera, mi enfoque y mi mentalidad.

 

Bueno.

¿Qué es esa cosa?

¿Una plantilla?

¿Un congreso online?

¿Una mentoría? ¿Una romería? ¿Una vinatería?

Nada de eso.

Es otra cosa. Los adultos lo entenderán rápido y les cambiará el chip también.

Como me pasó a mí, y como le pasó a Nahuel.

Los niños, bueno, los niños seguirán siendo niños y seguirán perdiendo el tiempo.

Es lo que hay.

 

Por cierto, la pregunta que me hizo Nahuel, me la hizo hace casi dos años una suscriptora, con nombre, apellidos y web, a la que le di la misma respuesta y aparece todo en la formación de diciembre.

Solo para suscriptores. Solo hasta el 31 a las 23:59h.

Suscripción

Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo