Dónde esconder la farlopa para vender online

En esta historia de Coto Matamoros se puede aprender una buen lección de ventas.

 

Mira.

Coto Matamoros es un tipo calvo y gigante con media cabeza tatuada.

También era adicto a la cocaína.

Él guardaba la farlopa en el palo de la fregona.

Quitaba el tapón y como el tubo ese de plástico es hueco, pues ahí la guardaba.

Lo hacía para que nadie la descubriera. Era su lugar secreto. También lo hacía para saber siempre dónde la tenía.

 

Una noche llegó Massiel a su casa. De improviso. En Ibiza.

Massiel es una mujer que bebe y canta.

Tomaron algo y se fueron a dormir, tranquilos, cada uno por su lado. Nada de líos, mirar y no tocar.

Mirar y no participar.

 

Bien.

Por la mañana Coto quería ponerse un trallazo de farlopa, bueno dos, pues era ese su desayuno habitual en su época de adicto.

 

¿Café?

¿Tostadas?

¿Frutas ecológicas del bosque a 3000 metros por encima del nivel del mar?

No.

Farlopa.

Dos trallazos.

Uno.

Y dos.

 

Así que fue al palo de la fregona y nada, no había tema.

¿Dónde podía estar? Ese era su sitio secreto, jamás se lo había dicho a nadie y estaba seguro de tener. Siempre tenía.

 

¿Qué paso?

Massiel lo había descubierto.

 

¿Cómo es posible encontrar farlopa en una casa de 100 metros cuadrados y estando escondida en el palo de una fregona?

Ni un perro policía en Barajas, pero Massiel sí. Ella sí era capaz.

 

Lo cual nos demuestra dos cosas.

-No hay secretos. Nada de lo que tú hayas pensado, es nuevo. Ya lo pensó otro antes que tú.

-La desesperación es un impulso con una determinación que ningún placer puede igualar.

 

Cuando escucho a copywriters “parque de bolas” decir que ellos no quieren vender apelando a los puntos de dolor, que hay otra forma de hacer las cosas y que no les parece ético, pienso en el palo de la fregona.

Bueno, para alterar las emociones y dibujar en cabezas que no sean la tuya, tengo este curso.

Curso de copywriting

Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo