Este no es el mail que quería mandarte

Me ha pasado una cosa.

Tenía pensado mandarte un mail (lo haré mañana) donde hablo de un caso de éxito.

Un mail interesante porque no es una cosa habitual y también hablaré de defectos.

Bueno, no me enrollo ahora con eso.

El caso es que no te mando ese mail porque esta mañana me ha escrito un suscriptor y me ha dicho…

Hola, Isra. 

Te sigo desde hace tiempo y tengo decidido comprar tu curso. Lo haré ahora mismo, en cuanto me respondas. Solo quiero saber una cosa, necesito saberlo para comprar el curso. Si no me respondes no lo compro. 

¿Qué es el regalo? 

Saludos y gracias.”

 

Le respondí:

Hola, XXX

¿Crees que el precio de que me salte mis propias reglas solo vale un curso? 

Si es imprescindible que te diga cuál es el regalo, es mejor que no lo compres. 

Un saludo. 

Isra

 

A estas horas que te mando este correo, no sé nada de él.

Quizá lo compre o quizá no. No es asunto mío.

Pero bueno, no te quería hablar del regalo del curso te quería hablar de otro diferente. Uno que me hicieron hace tres años.

Resulta que una amiga mía que tenía novio (sigue teniendo el mismo) se lo montó una noche con un desconocido.

Ya me entiendes…

Y se empezó a sentir cantidad de culpable porque su novio le pedía tema, pero ella siempre le daba largas.

O sea que su vida íntima era más aburrida que un training con tres vídeos para enseñarte un montón de “secretos” para vender, conquistar la luna y luego venderte el curso.

¿Y qué hizo para quitarse el sentimiento de culpa?

Pues empezó a darle tema a su novio. Ya sabes. A diario. Todos los días.

Pero mi amiga me contó que pilló carrerilla y ya que se acostaba con su novio todos los días, pues aprovechaba y se acostaba con otros de vez en cuando.

Así me lo contó. Tal cual.

Supongo que al final ganaron todos.

El cornudo que no sabía nada pero que tenía fiesta todos los días. Ese era feliz.

Mi amiga, que descubrió que montárselo con desconocidos era su pasión, era feliz.

Y los desconocidos con los que se cruzaba pues eso que se llevaban. Esos también estarían felices.

Todo bien. Todo en orden.

¿Y cuál fue mi regalo?

Pues una muy buena lección para vender.

Bien.

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Mira a ver.

Copywriting para atrevidos

Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo