Historia de un chapuzas para vender online

El otro día quedé con Kolko. Mi amigo ruso rumano moldavo.

Resulta que se ha comprado una furgoneta para poder ser libre, emprender con éxito, subir sus tarifas, ser una autoridad en su nicho, que le inviten a congresos de gente experta que tiene furgonetas y conducir en piloto automático.

Bien. En serio. Se ha comprado una furgoneta para trabajar. Para el mundo real.

Y me llama,

-Isrrrra, ¿qué tal hijo putarrr?

-Bien, como siempre, ¿qué te cuentas?

-Mirar, he comprador furgonetar para llenar de herramienta y trabajar en obra por piso. Quiero hacer tarjetarr de visitarrr, ¿conocer tu algún sitio barator?

El caso es que si lo conozco.

Tampoco sé si será muy barato o no. Son precios pequeños que ya van muy ajustados, la diferencia supongo que no será muy grande entre un sitio u otro.

Pero trabajan bien y no nos vamos a complicar la vida.

Después de encargar las tarjetas Kolko me invitó a un café.

-Isrrra, no creer lo que yo contar.

-A ver Kolko, eres de más países que una gala de eurovisión, de ti me creo cualquier cosa.

-Pues mirar… el otro día estaba en obrar en casa de señora y mientras pintaba piso ella se puso en bikini a tomar sol en el salón, allir, delanter mía. Tumbaba en bikini mientrar yo pintar. ¿tú creer?

-Jjajjja te creo te creo.

-Yo pintar y tía tumbada con ventana abierta dando sol y leyendo revista. Luego dejo buena propina. Creo que españolas estar un poco locar

-No sé, tal vez. Quizá todos estemos un poco locos. Pero bueno, ¿qué tal el negocio?

-Bien, negocior bien. Y he descubierto una cosarr muy buenar

-Dime

-Cuando hago chapuzar pequeña, de esas de 20 euro o así, no cobro tarifa. Hay dos tipor de persona en casas. Si ofrecen algo beber, aunque sea aguar, a esos es mejor decir “paga lo que quierar, no sé que cobrar pequeño trabajor”, porque siempre dejar más de 20€. Dar 30 o 50.

-¿Y si no te ofrecen nada de beber?

-Entoncer pedir 30€ porque si dejo su elección, dar 10 o 20 como muchor. Pero a los que ofrecen no les pongo precio porque ellos pagar más.

Después del café nos despedimos.

Ahora ya sabía dos cosas, que algunas mujeres toman el sol en la habitación que les están pintado.

Y la otra, que Kolko empezaba a conocer tan bien a su cliente que solo con un detalle sabía si era mejor cobrarle la tarifa o decir que le dieran lo que quisieran.

Bien.

Para gente que quiere aprender un montón de cosas sobre su cliente y cómo escribirle, aquí:

Copywriting para atrevidos

Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo