Ayer estuve con una clienta muy maja.
Y me contó algo divertido. Lógicamente, no puedo decir su nombre.
Me dijo, “Mira, no sé si será porque escucho mucho, pero a mí se me pegan todos los locos”.
Jajajaja
Pues mira, eso es así.
La gente está tan poco acostumbrada a escuchar, están tan pendientes de que el otro se calle de una vez para empezar ellos a hablar, que cuando se encuentran con alguien que escucha, que escucha de verdad, pues les parece un marciano.
Y claro, a los locos, que no les suele hacer caso ni su perro, pues se sienten atraídos por la gente así.
A mí los locos me suelen caer bien. Mientras no lleguen a presidentes de gobierno.
Bien.
¿Mi contenido de valor sin valores hoy?
Pues mira, muy sencillo. Si tienes un negocio, de lo que sea, y vendes algo, escucha. Escucha de verdad.
Escucha en serio.
Es bastante sencillo.
Paso 1: Mirar lo que vendes. Mirar de lejos, de cerca, desde la calle y bajo techo. Mirar, mirar y mirar.
Paso 2: Ver a quién le puede interesar, (con una buena investigación, como pueden hacer los que han comprado Copywriting para atrevidos, es muy sencillo) y cuando lo tienes localizado… escuchar, escuchar y escuchar.
Paso 3: Miras lo que vendes, miras al que se lo vendes y construyes un puente con todo lo que has escuchado. Pensando en el otro, no en ti. Por eso lo de escuchar. Si no escuchas pues luego pasa lo que pasa. Que escribes para ti. Y tienes que escribir para el otro.
Mirar.
Escuchar.
Construir.
Para hacer eso realmente persuasivo, aquí:
Isra Bravo