Megaguía no definitiva para vender una espada láser.

Mi hija es mayor que yo.

Escuchado el viernes en un bar.

Dicho convencido por un tipo tratando de explicar a otro que su hija no era una niña.

Un par de minutos después se dio cuenta de que su hija no era mayor que él.

Solo se estaba haciendo mayor.

Todo en orden.

 

 

En este email te voy a enseñar a vender una espada láser.

Si vendes eso, vendes cualquier cosa.

 

Mira.

El viernes me preguntó una suscriptora que vino a Gijón desde León para beber cervezas, la razón por la cual yo escribía.

Entonces, como ella no era yo y tal, pensé en decir cosas de esas para “impresionar”.

Cosas “profundas”.

Cosas “misteriosas…”

Cosas de poeta de bragueta.

 

Es una necesidad para encontrar mi posición en el mundo.

Es fuego en mi interior que tiene que salir.

Me arde el alma.

Es mi misión con miles de amigos imaginarios de internet.

Para expresar mis angustias.

Para alimentar mi riqueza espiritual.

Si no escribo me cohíbo.

Si no escribo no respiro.

Si no escribo me prescribo.

 

Pues no.

Escribo porque viví casi toda mi vida a final de mes.

Y es más divertido que todos los días sean día 1.

1.

Uno

One.

 

Cuando la gente utiliza las historias para vender a veces se olvidan de qué están vendiendo.

Eso pasa mucho.

Date una vuelta por ahí y lo verás.

Historias planas.

 

Y claro, entras en una web que vende, por ejemplo, espadas láser.

Te quieren vender una espada láser.

El negocio que vende espadas láser, te quiere vender una espada láser. Se supone, ¿no?

Bueno, si son espabilados, una para cada mano.

Y el copywriter novato te cuenta lo que son las espadas láser.

Pero a mi eso no me importa tres cojones.

Yo quiero que me des la espada.

Quiero mi espada láser.

La quiero.

Yo he venido aquí a por mi espada láser.

 

¿Mamá, dónde está mi espada láser?

¡Mamá, mi espada!

¡MAMÁ!

 

Pero no hay manera,

 

¡MAMÁ!

Calla niño, eres más pesado que tu padre.

 

La mayoría no te cuentan una historia, te dicen que te la van a contar.

En vez de contarte una historia, en vez de venderte con una historia, te explican lo que es una historia.

Madre mía.

¿Y mi espada?

 

Bueno.

El café solo.

El tabaco puro.

Y el final feliz.

 

Tengo un curso para vender utilizando el email marketing.

Hay mucho que desaprender.

No aprender.

Desaprender.

 

Tú mandas un email y puede que te compren, puede que se den de baja o puede que se molesten.

A veces pasa todo eso a la vez.

Todo es bueno.

Al día siguiente mandas otro email.

Con más cosas desaprendidas.

Con mejores resultados.

Al día siguiente mandas otro email.

Curso de email marketing

Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo