No quiero molestarte y otra forma de demostrar que eres un pardillo

Ayer recibí un email que decía…

Perdona por molestarte en fin de semana, este email es muy rápido…”

 

No sé, lo mismo pretendió ser educado. Recibo muchos emails de ese tipo. Un montón de ellos.

Evidentemente, el que hace eso, de ventas, saber no sabe mucho. Sabe poco.

Mucho, no. Poco.

 

Mira.

Una vez estaba metido en un negocio y fui a visitar a un inversor.

Un business angel que llaman los que han estudiado en Inglaterra.

Tardé 3 meses en conseguir que me recibiera.

Yo pensaba que sabía algo de la vida y de los negocios, porque fue la época en la que estaba empezando a fijarme en el porqué algunas personas ganan dinero y otras no.

Y llegué a dos conclusiones.

-La gente se complica mucho la vida.

-A la gente le gusta hacerse la importante.

 

Era un buen punto de partida pero…

a pesar de saber eso y seguir pensando lo mismo en la actualidad…

era un pardillo de campeonato, cuando por fin me recibió le estreché la mano y le dije…

“Disculpe que le moleste, le voy a robar muy poco tiempo…”

 

Así, para empezar.

Joder que pardillo. Pero pardillo, pardillo, pardillo.

 

¿Qué clase de entrada es esa?

No fui educado, fui un idiota. No es lo mismo.

Con el email es igual.

Si estoy en tu lista de correo, se supone que no eres un intruso. Es tu lista, tío.

He dado mi permiso para que me escribas.

¿Por qué razón pides perdón?

Deberías pedirme perdón por pedirme perdón, pardillo.

 

Bueno.

Tengo un curso.

Un curso donde enseño cómo generar cientos de ideas para escribir emails adictivos que generan ventas.

No son plantillas y no tienes que pedir perdón.

Pero lo mismo te interesa si lo que quieres es hacer del email marketing una herramienta insultantemente rentable.

www.emailparatrevidos.com

Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo