O contar. O sentir. O vender. Tú decides.

Recuerdo que cuando estaba trabajando en Porcelanosa, mi jefe siempre me decía:

Isra, a la gente no le cuentes la calidad que tiene el azulejo, qué les importa un pito. Hazles ver lo bonito que quedará su baño. “

Realmente era una gran lección de ventas y una gran verdad.

¿Lo gracioso?

Que cuando hacíamos algún cursillo de ventas, eran sesiones terriblemente aburridas donde incidían en la calidad de los materiales de Porcelanosa.

¿Buenas lecciones de ventas?

¿Psicología de persuasión para los visitantes de las tiendas?

¿Cómo averiguar qué quiere la gente y simplemente ofrecérselo?

Nada. De eso nada. Mi suerte fue dar con un jefe, Ricardo, que era muy bueno y del que aprendí mucho. Pero si fuera por aquellos cursillos, no habría aprendido gran cosa.

Eso pasa en casi todas las multinacionales. Al menos en todas las que yo he conocido.

La gente no aprende gran cosa de marketing allí dentro. En la universidad creo que también pasa.

 

Bien.

Esto te lo cuento porque el otro día visité la web de un copywriter que vendía servicios de storytelling.

Y en la web decía:

Escribiré textos para enamorar a tu cliente”. 

“Utilizaré las palabras adecuadas para llegar a su corazón”

“Emocionarás con tus escritos”. 

 

Pues muy bien. Eso es como si conoces a una persona y te pasas seis meses prometiendo que le harás un regalo.

Se lo dices y se lo dices, pero no lo haces.

¿Por qué no te callas de una vez y en vez de decirme lo que me vas a dar, no me lo das?

No me digas que me vas a emocionar. Hazlo o cállate.

Hazme reír, hazme pensar, hazme sentir cosas. Buenas o malas, todo vale si se sabe lo que se hace. Haz que mi estado emocional cambie.

¿Una realidad?

No porque pongas muchas veces, ni muy grande, ni en colorines, el enamoramiento que vas a producir en la gente, va a suceder.

Hay que esforzarse mucho más.

 

No es lo que dices, es lo que haces sentir.

No es lo que me cuentas que sentiré, es lo que siento.

Es otro escalón, otro nivel, otro sitio. Las ventas están ahí, claro.

Para los que se quieren sentar en la mesa de los mayores:

Copywriting para atrevidos

Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo