Secreto de timador para hablar en público

Algo curioso sobre ventas.

Cuando era un crío y quería ganar mucho y trabajar poco, me hablaron de un trabajo.

Un trabajo para trasformar mi vida.

Un trabajo para trabajar 3 horas al día y ganar más que el presidente.

Un trabajo para elegidos.

EL TRABAJO.

 

¿Qué trabajo?

Pues vender propiedades multinivel.

Un timo.

 

Bien.

Eso se hacía en presentaciones, en una sala, con un montón de matrimonios con ganas de ser estafados, a cambio de una cubertería si se quedaban hasta el final de la charla.

A mí hablar en público no me gustaba nada.

Ni hablar en público.

Ni viajar.

Ni bailar.

 

El caso es que el jefe, que era un zorro trilero, se dio cuenta de que a la mayoría de los que estábamos allí, además de no tener ni idea de vender, hablar en público nos ponía nerviosos.

 

Normal, ¿no?

Sales ahí y ya sabes…

La gente te mira…

El cuello se empieza a humedecer…

No sabes qué hacer con los brazos.

La gente te sigue mirando…

Te mira más…

Te miran mucho…

Eres pequeño…

 

Entonces, el jefe se puso delante del equipo comercial y nos dijo:

¿Sabéis por qué os acojona hablar en público?

(Silencio sepulcral)

Porque estáis pensando en vosotros, pardillos. Siempre pensando que si os saldrá bien, que si quedaréis bien, siempre con el yo, yo, yo.

 

¿Y sabéis lo que tenéis que hacer, panda de novatos?

(Más silencio, más sepulcro)

Pensad en el público. Pensad en qué quieren ellos y menos en vosotros. Pero como sois unos niñatos, os pensáis que la gente os ha venido a ver a vosotros o les interesa algo de lo que decís, y os ponéis nerviositos.

 

¿El resultado?

Pues mira, si esto fuera una película te diría que aquél día me metí a los matrimonios de las cuberterías en el bolsillo, pero como no lo es, aquello fue un fracaso absoluto. Ni una venta.

 

Y sobre ventas.

En mi boletín de junio (va junto al curso de email marketing fecha límite el día 30) te enseño un concepto de ventas tan efectivo y con tanto sentido, que casi nadie lo aplica.

Es para dibujar con las palabras en la cabeza de tu cliente, y no debes hacerlo más de 3 o 4 veces al mes. Si te pasas, pierdes.

No es lo de «ponerse en la piel del cliente», eso lo damos por supuesto. Es subir unos escalones más. Bastantes más.

En todo caso, aquí lo explico todo:

www.emailparatrevidos.com

Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo