Un camarero matón contra un niño vacilón

Una cosa.

Una vez fui a un restaurante.

He ido más veces, pero no te voy a contar todas. Te voy a contar una. Al menos hoy.

En la mesa de al lado había dos matrimonios con dos niños. Los críos eran insoportables. Chillaban, corrían, se lanzaban pan…

¿Y los padres?

Pues los padres nada. Como si los hijos fueran del butanero. Ni puto caso. Uno de los niños se tumbó en medio del pasillo. Jugaba a ser una culebra.

Los camareros, para pasar, tenían que saltar al niño mientras los padres seguían en su planeta.

Total…

En una de estas vi como el camarero le tiró al niño un vaso de agua. Lo hizo a propósito.

El niño empezó a llorar. Yo me empecé a reír y el camarero se hizo el loco.

Entonces, la mamá del niño incivilizado se levantó indignada y empezó a recriminar al camarero. Estaba más indignada que los del 15M. Solo le faltó la tienda de campaña en medio del restaurante.

Bien.

Mi teoría es que la madre no se indignó porque mojaran a su hijo. Se indignó porque la interrumpieron.

Le molestaron su sobremesa de licores y comentarios chorras.

Si el camarero hubiera regado al niño, pero se lo hubiera llevado y cambiado la ropa, la madre ni se hubiera molestado, ni se hubiera enterado.

Lo que le molestó es que la molestasen a ella. Bueno, teniendo en cuenta que existen…

Padres que dejan que sus hijos vayan por la vida sin respetar nada. Camareros que tiran vasos de agua a los niños que les molestan y gente como yo, que se parte de risa viendo la escena y el escándalo…

¿A qué conclusión podemos llegar?

Ni idea. Perdón, una idea sí me da. Que para vender cualqueir cosa a cualqueir persona vas a tener que molestarte mucho en conocerla. Por rara que te parezca.

Es bastante sencillo si sabes cómo. Aquí te enseño cómo hacerlo.

Copywriting para atrevidos

Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo