Vender un producto demencial con un argumento más demencial

Cuando dejé la multinacional donde ganaba un sueldo con el que podía mantener a 17 familias, pero que no me hacía sentir feliz ni libre decidí…

No, venga, en serio.

He trabajado en algunas empresas importantes. Vendiendo cosas y enseñando a otros a vender cosas.

Pero donde más aprendí de ventas no fue en ninguna de esas empresas importantes. Fue en una cutre que ofrecía calendarios navideños a puerta fría.

Si trabajas un par de semanas haciendo eso te puedes ahorrar un montón de dinero en cursos.

El caso es que los calendarios eran, en teoría, para un chico minusválido. Para comprarle la silla.

Eso nos contaban nuestros jefes que eran unos trileros. Pero era mentira. No había minusválido ni silla.

Yo me lo creí. Era un pardillo.

Entonces llamé a una de las puertas y salió un tipo gigante, peludo y en calzoncillos. Con un perro gigante, peludo y sin calzoncillos.

Los dos me miraban con cara de “ya puedes tener algo importante que decir, payaso”..

-Ehhh buenos días, mire, estamos ofreciendo estos calendarios de navidad porque trabajo en una asociación benéfica y ha entrado un chico minusválido, le queremos comprar una silla para mejorar su calidad de vida.

Lo dije tan acojonado que hasta el perro sabía que era mentira…

Así que el gigante peludo en calzoncillos resopló y me dijo…

-Pero vamos a ver chaval, ¿tú eres gilipollas o es que tienes mucha cara?

-Ehhh…

 

Zas. Portazo.

Cuando llegué a la oficina se lo conté a mi jefe y se empezó a reír.

-Claro, eso te pasa por intentar vender nada a gente que está en calzoncillos.

¿La lección de todo esto?

¿Lección?

El producto era demencial.

El argumento era todavía más demencial.

Y el cliente me recibió en calzoncillos. ¿Qué quieres que pase?

Ahora, para saber qué quiere tu cliente, cómo entrar en su cabeza y cómo presentarle tu producto de tal manera que no pueda dejar de pensar en ti, vestido o desnudo, para eso sí tengo unas cuantas lecciones aquí:

Copywriting para atrevidos

Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo