Vender una bandeja con una característica estúpida e inservible

Había un anuncio de la teletienda que era especialmente bueno.

La bandeja antideslizante.

Mira, lo mejor de esa bandeja es que era deslizante por las dos caras.

Por una, no.

Por las dos.

 

Bien.

Entonces salía un tío muy torpe llevando una copa de vino y unas aceitunas.

No había salido de la cocina y ya tenía el vino en el suelo.

Además, el vino no iba simplemente al suelo, iba a la alfombra.

Un alfombra blanca.

Joder. El tío resoplaba. Vaya putada.

Se le había caído un vino y parecía que llevaba tres días de juega en casa.

Y todo por una bandeja que no era ni antideslizante ni anti nada.

Después de todo eso, la imagen se volvía en B/N y una X gigante.

No se puede ir por la vida sin una bandeja antideslizante por dos caras.

Hasta aquí todos de acuerdo.

 

Luego salía un viejo. Pero viejo viejo.

Claro, ese sí llevaba la bandeja premium.

La bandeja cambiavidas.

La bandeja con grupo privado de facebook.

La bandeja con misión.

¿Qué bandeja?

La bandeja antideslizante.

 

Entonces, el viejo ponía un tazón con leche, un plato con galletas, una tila, una vaso de agua… no sé, un montón de cosas.

Le temblaba el pulso.

Se tropezaba ligeramente con una alfombra.

Se pega con la cadera en una esquina.

El viejo también era torpe.

 

¿Pero sabes qué?

Que todo llegaba a buen puerto por su bandeja antideslizante.

Vale, ahora es cuanto piensas que esto de la teletienda es una chorrada, nadie cree en ellos y los que de verdad saben de ventas están discutiendo en twitter el color del botón de la carta de ventas.

 

Nada en contra.

Ahora, para los que han entendido el poder de la demostración y sobre todo, los que sospechan lo rentable que puede llegar a ser saber eso con tus textos…

tengo una formación.

La de febrero.

 

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Muy fácil.

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Isra Bravo