8 días

Hace años me emborraché con una chica que se hizo muy famosa.

Cantante.

Era cuando yo vivía en unos locales de ensayo.

Ella iba por allí de vez en cuando.

A ensayar, no a vivir. Ella tenía casa y local de ensayo.

Las dos cosas.

El caso es que aprendí algo muy importante sobre la venta. Pero antes debo ponerte en situación.

 

Aquel día ella cantaba y me acariciaba la cara. Tenía la sensación de que en cualquier momento me podía dar un bofetón así que no me movía. Solo la miraba pensando cómo de divertido sería irnos juntos a la cama.

Es un defecto que tengo. A veces. No me pasa con todo el mundo.

Con mi amigo Kolko, el ruso rumano moldavo que ama España, no me pasa.

Con Raúl, el hásmter de mi hija, tampoco me pasa.

 

El caso es que me dijo que me escribiría una canción. Quizá ella no se acuerde.

Pero yo sí me acuerdo.

¿Por?

Me acuerdo porque me emborraché con champán. Nunca me había pasado, nunca me volvió a pasar y nunca volverá a ocurrir.

Por eso me acuerdo.

 

Hablábamos mucho.

Bueno, hablaba ella.

Yo soy un tío aburrido.

De vez en cuando hablo y digo cosas humanas para que la gente no me confunda con la máquina de tabaco. Pero prefiero escuchar.

Es más cómodo.

Y más divertido.

 

Bien.

La mayoría de la gente no escucha. Solo está esperando que te calles para hablar ellos.

Y eso es muy bueno para la venta.

Para la tuya.

Para la de ellos, no.

Para la tuya.

 

Y cuando en esas empresas enseñan a los vendedores a repetir algo como loros, les están privando de su poder de escucha.

A ver, yo estoy muy a favor de los guiones de venta. Si son buenos, ayudan.

No te hablo de plantillas. No te hablo de rellenar tres huecos cutres con las palabras de otro.

No te hablo de copiar y pegar.

No te hablo de copiar sin pensar.

No te hablo.

No.

 

Te hablo de secuenciar un acto de venta. De guionizar unos pasos, de establecer una estructura.

Mucha gente tiene dificultades a la hora de redactar sus cartas de venta porque no es fácil. Es completamente normal.

Necesitamos ayuda.

Casi siempre necesitamos ayuda.

Escribir, solo es algo que está en nuestra cabeza.

Poner eso sobre la página en blanco tiene que tener una intención.

Un sentido.

Una cadencia…

Ritmo.

 

No se toca por tocar.

Se toca donde se debe, cuando se debe y se toca bien.

 

Escribir buenas cartas de ventas cambia tu mundo.

Es mucho más importante que escribir el libro.

El escritor no estará de acuerdo con esto.

Hacienda, sí. Y Hacienda somos todos.

 

En todo caso, si necesitas ayuda, tengo un curso.

Voy paso a paso.

Paso uno,

Paso dos,

Paso tres…

Así hasta 8.

 

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Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo