Anécdota sobre clientes enfadados

Te voy a contar algo que me contó un amigo. Va sobre clientes enfadados.

Antes te pongo en situación.

Yo salí con una chica que tenía un hermano que era alcohólico.

No de fin de semana. No social.

De diario solitario.

Como una rutina para hacer deporte pero sin hacer deporte. Solo beber.

Entonces, cuando se ponía muy borracho y muy torpe le grababan y luego, sereno, le enseñaban el vídeo.

 

¿Funcionaba?

Pues no, seguía siendo un borracho.

Pero pasaba un rato de vergüenza. Para eso sí servía.

 

¿Moraleja?

Ninguna.

Comprar un móvil y grabar borrachos no tiene ninguna moraleja.

 

Bien.

Pues una vez me contó un amigo que había leído que si alguien está cabreado contigo lo mejor es que trates de ponerlo frente a un espejo. Un espejo de verdad, o sea, que se vea y eso.

 

A ver, dependerá de la discusión, si te han pillado en otra cama, encima no le pongas un espejo al que te pilla para que se avergüence si se enfada.

Vamos, esta es una opinión no solicitada como cualquier otra.

Sin embargo, los ponen en algunas tiendas porque por lo visto reduce la agresividad de los clientes. Los ponen detrás del mostrador.

Los espejos. No los cuernos.

 

¿Es cierto?

Podría ser.

No sé, verse discutiendo puede ser muy ridículo, eso es evidente. Así que lo mismo funciona.

Hay gente que lo hace.

Bueno, al que tenga ahora un negocio físico seguro que lo único que le preocupa cuando abra es que la gente entre, aunque sea cabreada.

 

Vale.

Eso no lo puedo solucionar, no en un email.

No ahora.

Esa batalla es más profunda. Ya hablaremos.

Si te sirve de algo, el padre de un amigo ganó bastante dinero con su pequeña tienda situada delante de un gigante, llenando los escaparates de historias sobre lo que vendía.

La gente se quedaba mirando el escaparate y luego entraba y esas cosas.

Vendía más caro que el gigante.

Y vendió más desde que abrió el gigante y eso que todos los de alrededor cerraron por intentar hacer lo mismo que el gigante.

Bueno, basta de valor por hoy, que a las cosas gratis no se le hacen caso.

De pago, aquí:

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Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo