Cómo tomar decisiones importantes

No cometas el crimen varón, si no estás dispuesto a cumplir la condena.

Andrés Calamaro.

 

 

Estas semanas atrás quité la consulta personal y mensual por wasap para suscriptores de mi formación mensual.

Lo hice rápido y asumiendo que podría tener un coste.

Pero, a pesar de algún suscriptor que me dijo que admira la determinación con la que tomo este tipo de decisiones sobre el rumbo de mi empresa…

No tiene mérito.

Tomar decisiones puede hacerse más sencillo si tienes un método.

 

Me explico:

Cuando era pequeño, estaba bastante acojonado con la idea de ser protagonista en un concurso de baloncesto que representaba a mi colegio contra otros colegios.

O sea, se competía en diferentes actividades y dependiendo de cómo lo hicieras tú, así sumaba el colegio.

Era una gran responsabilidad para un pardillo que soñaba con pasear en barca de la mano de una chica rubia tan guapa, que casi me diera vergüenza mirarla.

Me hicieron la propuesta y yo me lo estaba pensado.

Podría ser el héroe y convertirme en un Michael Jordan de patio de colegio público de zona chunga

O podría ser un villano y un paria.

 

Bien.

Entonces le conté mi preocupación a mi padre.

Y mi padre me dio un consejo que todavía me acompaña.

La mayoría de los padres dirían algo así como…

“No te preocupes, hazlo lo mejor posible, es un juego, lo importante es participar. No tengas miedo que no pasa nada”.

Ojo, no digo que sea un mal consejo y que no esté dicho con la mejor intención, pero bueno, es un poco de plantilla de copiar y pegar.

 

Mi padre me dijo otra cosa, me miró y me dijo…

“Si el colegio pierde por tu culpa, ¿estás dispuesto a enfrentarte a las consecuencias? ¿Serás fuerte como para asumir que la gente te culpe? Si no estás preparado para asumir el desprecio, no estás preparado para que te admiren”.

 

Concursé y perdí.

Pero asumí las consecuencias y no me sentí un fracasado, me sentí fuerte y (entiende que era un niño) muy valiente, incluso un tío duro. Casi disfruté el fracaso. Es una gran sensación.

De adulto, si quiero hacer cambios en mi vida, miro el peor escenario, ¿lo puedo asumir?

Entonces, lo hago.

¿No lo puedo asumir? Entonces, no lo hago hasta que esté preparado para asumirlo.

Cuando decidí quitar la consultoría mensual pensé… ¿puedo asumir 30 o 40 bajas? Entendí que ese podría ser el peor escenario.

Al final no se produjo nada de eso, pero estaba dispuesto a pagar el peaje y por eso lo hice.

Si no estuviera dispuesto, habría pensado otra manera de solucionarlo para que lo peor que me pudiera pasar, fuera asumible para mí.

 

Así tomo todas la decisiones profesionales y personales, pagando el precio antes de hacerlas y eso me da una seguridad natural.

Pase lo que pase, me importa tres cojones porque yo ya he pagado el peor de los precios que nadie me quiera hacer pagar.

 

Bueno, tengo un curso de copywriting.

Hay muchas y grandes decisiones que puedes tomar a partir de ahora si aprendes copywriting.

Copywriting para atrevidos

Isra Bravo