Cómo vende un viejo e inteligente frutero

Te voy a contar una cosa muy importante.

El otro día escuché a un copywriter que vende cursos, decir que es IMPRESCINDIBLE que venga reflejado y claro en el titular y en las primeras líneas de una carta de ventas, el beneficio de lo que vendemos.

Bien.

Si haces eso te estás cargando un montón de ventas. (Generalmente)

¿Quieres aprender copywriting?

Pues así, mejor que no aprendas.

Pero lo que yo te quería contar no es eso.

Es que ayer, respondiendo una interesante duda en soporte del curso, me acordé de la historia que conté para explicar unas dudas.

Tengo un buen amigo que su padre tenía una pequeña tienda de alimentación.

El caso es, que hace ya un montón de años, cerca de la tienda, abrieron un centro comercial enorme.

De esos que arrasan con toda la vida inteligente de un barrio.

Casi todos los pequeños comercios cerraron.

¿Qué hizo el padre de mi amigo?

En vez de poner carteles en la calle diciendo, tomates/1euro, contó historias.

Dónde estaba el terreno…, la persona que los sembró…

La gente se detenía para leer las historias en el escaparate y logró mantener y aumentar la fidelidad de su clientela.

Le dio emoción a productos que aparentemente no tienen ninguna.

Este hombre sobrevivió entre gigantes (y ganó más dinero que antes) utilizando las palabras y la cabeza.

Interesante.

Entiendo que la gente sin ambición y con más miedo que mi hija en el dentista, le parezca «poco serio» algo así.

Me da igual. Casi prefiero que lo piensen.

Pero aquel hombre sabía, que si en el escaparate de la tienda de al lado de tu casa, cada día te cuentan una buena historia, entras a comprar patatas.

Quizá los amargados no, pero… ¿quién quiere amargados como clientes?

Los amargados pueden escribir cartas de venta con muchos colorines, y brillante como el gato ese de los chinos que mueve el brazo.

¿Para aprender (y vender) de verdad? Puedes mirar esto:

Copywriting para atrevidos

Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo