Competir por precio es necio

Una vez hice un curso de mecanografía.

Tenía 15 años.

Oh, vaya, que mayor debo ser. Mucha gente que lea esto no habrá visto una máquina de escribir en su vida. Quizá en alguna peli. O en un museo. Bueno, es igual.

En el curso nos daban unas plantillas. Y nos enseñaban a poner cada dedito en una tecla. Los vende plantillas y cursillos del marketing online de hoy día estarían orgullosos de mí. Un dedito, después otro. Copiar y pegar.

Total, me apunté para ver chicas. Casi todo eran chicas.

En realidad, todo lo que hice en mi vida fue pensando en estar cerca de las chicas. Pasé de pelearme en el patio del colegio por fallar un penalti y aburrirme con las chicas de solo mirarlas, a no poder dejar de mirarlas y no aburrirme nunca de hacerlo.

Vamos, lo normal.

Por eso acepté trabajar de teleoperador un año. Me lo dijo un amigo.

Isra, entra que son todo tías. Y las que no son tías, son gais.

 

Vaya paraíso. Para allá que fui.

Era una plataforma de telemarketing y éramos 100.

92 mujeres. 6 gais. 2 heterosexuales. En un trabajo así, no es difícil ligar. En los trabajos se suele ligar bastante. Siempre hay jaleo. Y en una empresa grande con más de 100 personas por planta con gente que ronda los 20 y todo el día juntas… pues eso.

Conocí a una chica de Segovia.

Ella me entró a mí. Estaba tan poco acostumbrado (y estoy) que pensé que tendría fiebre o algo.

El caso es que me invitó al cine. Yo a cervezas a la salida. Y ella a su casa después de las cervezas. Y estuvimos varios años entrando y saliendo de cines, de cervecerías y de su casa.

Después se fue vivir a París. Me pidió que la acompañara, no lo hice y protagonizamos una escena de aeropuerto tipo Casablanca.

¿París?

Sí, París. Pero eso no importa. Lo importante es que a lo mejor tú te hubieses ido. Y París es más cara que cualquier ciudad de España. Y mucho más cara que cualquier otra ciudad de habla hispana del mundo.

Y si compites por precio, ¿cómo lo piensas hacer?

Si un rival de la competencia se enamora de un rumano y se larga a vivir allí, que con 150 euros alquilas un buen piso en una ciudad media…  se va con su ordena, su conexión a internet, su perro, su gato y ataca tu mercado tirando los precios porque allí con 1.000€ vives mejor que Drácula…

¿Cómo harás?

Así que si piensas competir por precio pues… siempre habrá alguien más romántico que tú. Y que yo. Que lo deje todo por amor y viva con 300€ al mes. En París, en Getafe, con Drácula o debajo de un puente. Es igual.

Siempre habrá alguien que necesite menos que tú. Siempre. Así que solo te queda una opción.

Ser más atractivo que los demás. No más guapo. No más listo. No más rico. Más atractivo.

¿Y cómo se hace eso?

Copywriting para atrevidos

Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo