Dónde encontrar la maquiavélica inspiración

«No hay que esperar un gran momento para fumar un habano. Fumar el habano convierte en grande el momento

Escuchado por ahí una calurosa noche de verano de 2010.

 

Hace unos años pertenecí a un club de fumadores de puros.

Era el más joven con diferencia. Nos reuníamos de vez en cuando y hacíamos catas.

Partagás, Cohiba, Romeo y Julieta… bueno, esas marcas.

Yo no fumaba apenas, solo en las catas. Normalmente nos reuníamos a cenar y después de la cena se fumaba.

Visto desde fuera, el cigarro puro tiene un sabor asqueroso, un olor todavía más asqueroso y se asocia a viejos.

Pero, como en tantas otras ocasiones, las cosas no son lo que parecen.

Los buenos habanos, combinados con agua fresca y un par de onzas de chocolate (amargo), pueden hacer sublime una puesta de sol.

Ahora mismo lo hago un par de veces al año. Más o menos. Me siento, enciendo mi puro y dejo que el humo baile en mi boca.

Puntos picantes, cacao, menta… depende del puro, puedes sacar un montón de matices en la fumada.

Hay uno pequeño que se llama Fonseca Delicias que da para una fumada de unos 45 minutos.

Es dulce.

Sí, ya sé que muchos pensarán que estoy loco y que posiblemente lo que me fume sean otras cosas, pero no. Los puros pueden ser dulces.

Al menos matices donde predominen toques dulces.

Bien.

A mi, fumarme un puro una tarde de brisa fresca, me ayuda a encontrar cierta inspiración para los siguientes meses.

Me recuerda que lo más importante de todo para vender lo que sea que tenga que vender, es ponerme siempre en los zapatos del otro.

Siempre.

Y también me recuerda que, sabiendo los verdaderos secretos del marketing online (ya sabes, el circo este donde estamos metidos tú y yo) y los resortes de la persuasión, todo es muchísimo más sencillo.

Puros no vendo, pero lo demás lo puedes encontrar aquí:

Copywriting para atrevidos

Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo