En 1954

Mira.

Ayer conocí a una suscriptora.

Quedamos a mediodía. Bebimos algo y me contó una historia realmente buena.

Pero antes me echó las cartas.

Yo no creo en nada de eso. Pero nada de nada. Se lo dije, pero me las echó igual.

 

Salió que me haría rico escribiendo.

Me reí.

Ella me dijo que iba en serio, que lo decían las cartas.

Me reí más.

No sé si de la emoción, en ese momento me dio un tirón en la pierna izquierda.

(Y la muñeca derecha está destrozada por colgarme de árboles. La podrían amputar a la altura del codo.

No sé ni cómo estoy escribiendo esto, la verdad).

 

Voy con lo que me contó:

En 1954 una tal Dorothy Martin empezó a decir que el 21 diciembre de ese año la tierra sería destruida por extraterrestres.

 

Oh.

Vaya panorama.

Pero, (no todo iba a ser negativo), los buscadores de la verdad serían rescatados en una nave espacial un rato antes.

Ella era la líder de los buscadores de la verdad.

 

Bueno, sigo.

Como Dorothy era muy persuasiva y hay más tontos que ventanas, pues un montón de gente abandonó sus trabajos y sus familias para irse con esta mujer en la nave espacial.

 

¿Y qué paso?

Pues llegó el día que supuestamente el mundo sería destruido por extraterrestres pero no pasó nada.

El día solo fue otro día. Salió el sol. Nació gente. Murió gente. Se puso el sol. Fin del cuento.

 

Entonces, ¿qué sería lo lógico?

Pues que la gente se diera cuenta de que Dorothy era una estafadora y ellos unos idiotas.

Y lo normal habría sido que volvieran con la cabeza bajo tierra con sus familias y a sus trabajos. Muertos de vergüenza.

 

Pero no pasó eso. Lo que pasó es que se volvieron locos de contentos convencidos de que ellos habían salvado la tierra.

Esa fue la señal. Los extraterrestres no les salvaron a ellos porque su misión en realidad, era salvar a toda la humanidad.

Muy bien.

O sea, antes de cambiar de idea, antes de asumir la vergüenza, adaptaron la realidad a sus ideas.

 

Muchas personas montan negocios y tratan de vender, adaptando la realidad a sus ideas.

Y se hace justo al revés.

Se trabaja con el mundo con el que te encuentras. Sea este el que sea. A partir de ahí.

Al revés, no.

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Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo