Estamos dispuestos a morir si nos duele la cabeza en un duelo de pastillas.

Siempre me ha gustado mucho mirar el mercado farmacéutico.

Hay una razón muy simple. Y grande.

Si la gente es capaz de tomar medicamentos, a veces innecesarios, cuando tienen todas esas contra-indicaciones… (nada en contra de la Ciencia. No soy un hipi que crea que el cáncer se cura frotando el cuerpo en la hierba verde crujiente del prado que tiene mi primo en Soria).

 

Quiero decir, el medicamento te dice…

-Puede causar vómitos.

-Aumento de la presión arterial.

-Mareos.

-Muerte repentina.

 

Lo que sea, dicen todas esas cosas pero aún así, si tienes una migraña muy grande, lo tomas.

Si no quieres embarazarte, lo tomas.

Da igual que sea una bomba de hormonas. Da igual una lista de contra-indicaciones que harían dudar a cualquier persona sensata.

 

Entonces, si somos capaces de tomar lo que sea aunque nos adviertan de todo eso, algo tenemos que aprender ahí.

Estamos todos de acuerdo en esto.

Y es lo que tiene que ver con los miedos (y deseos) irracionales.

 

Cuando intentamos vender, no debemos quedarnos en la superficie.

Porque cuando alguien tiene una migraña, por ejemplo, lo único que le preocupa es quitarse el dolor de cabeza.

Aunque le adviertas que podría morir de un infarto por tomar el medicamento que sea.

Da igual.

Lo tomará.

Aunque tenga un papel en las manos que le advierta un millón de posibles causas adversas.

 

Vamos, no estoy descubriendo nada.

No lo pretendo.

Este es un ejemplo más de lo divertido que es el ser humano. Eso es todo.

 

Y esto, trasladado a la venta es sencillo.

Ahora, si solo les enseñas la parte bondadosa de tus cosas, pues lo mismo no funciona.

Los defectos también están bien.

Hablo de cómo sacarles partido en este curso.

Curso de copywriting

Isra Bravo