La chica de contabilidad controla sus emociones en una loca formación de ventas

Una vez estábamos todos alrededor de una mesa.

Te estoy hablando de una formación de ventas para un tema editorial.

Era interesante.

Un tío con pinta de chiflado nos habló por primera vez (al menos era la primera vez que yo escuchaba algo semejante en una formación), sobre controlar nuestras emociones para vender.

 

Entonces, nos llevaron a pasar un fin de semana a una especie de retiro.

Como un campamento.

Siempre he pensado que esas cosas se hacían para que los empleados, empleadas y empleades, se liaran entre ellos.

Y la verdad, ocurría.

Ocurría mucho.

Incluso con gente que tenía pareja.

Oh.

 

Bien.

El caso es que en aquel retiro a la afueras, había una tirolina. Unía un árbol a otro y la profundidad era de unos 15 metros.

Agarrarse a una cuerda con el suelo a 15 metros de tu cabeza no parece lo más sensato que puede hacer un ser humano, pero…

¿Quién dijo miedo?

 

Todos los que estábamos de formación íbamos pasando uno tras otro.

Las chicas solían dar un grito en cuanto aquello empezaba a andar, para soltar adrenalina.

Los tíos no gritábamos porque los teníamos en la garganta.

Ya me entiendes.

 

Todos pasábamos hasta que le llegó el turno a Maribel.

Maribel era la de contabilidad.

Se quedó allí parada, sin agarrar la tirolina, nerviosa…

todos mirando…

De repente se puso a llorar con una risa ridícula y entrecortada haciendo juego con sus lamentos.

Así que uno de los monitores del campamento, un macarra con camiseta de tirantes que parecía John Travolta pero sin escolarizar, le dijo algo al oído y Maribel se calmó.

Completamente.

Todos flipamos con la escena.

En menos de 10 segundos controló sus emociones, se calmó y se lanzó.

 

¿Qué le dijo nuestro Travolta?

Nunca lo sabremos.

Ahora, si quieres aprender a controlar TUS emociones para vender y sabes lo importante que es eso, mira aquí:

Copywriting para atrevidos

Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo