Las ventajas (determinantes) de que nadie te escuche

Hablemos de escuchar.

Todos hemos tenido esa sensación de que “no nos escuchan”.

Si te pasa de pequeño, tienes una rabieta.

Si te pasa de mayor, te vas con el butanero.

 

La razón por la que pasa esto es muy sencilla.

Escuchar es una habilidad.

Infravalorada, pero es una gran habilidad.

Entender lo que alguien dice cuando coloca una palabra detrás de otra no es suficiente, se trata de comprender lo que dice, y por qué lo dice.

 

Bien.

Como todos los psicólogos de la sala sabrán, la inmensa mayoría de la gente no escucha, solo están deseando que acabe el otro de hablar para intervenir ellos.

Eso es muy malo para la venta.

Se podría decir que escuchar de verdad es muy difícil porque supone que debemos aparcar nuestro ego.

Y la mayoría de la gente tiene demasiado ego.

 

Y si tienes dudas sal a cenar un sábado por la noche y verás mucha gente que hace fotos a la pizza para que un montón de desconocidos sepan que comen pizza.

Como si eso fuera interesante para alguien que sea capaz de nadar y respirar a la vez.

La mayoría preparan su respuesta mientras el otro habla.

Por eso cuando algunos hablan de cambiar vidas como misión suprema y argumento de ventas no puedo evitar pensar…

“Anda, no es capaz ni de escucharme pero se muere de ganas por cambiarme la vida”.

Muy bien.

 

Ahora, ¿por qué todo esto está muy bien?

Porque le da una ventaja sideral a cualquier persona que cuando pide pizza solo se la quiere comer y no inmortalizar el momento como si hubieran visto al monstruo del lago ness.

Solo es pizza.

 

En fin, en mi curso de copywriting te digo cómo investigar a fondo y también cómo hacer para que la gente quiera contarte muchas cosas de manera espontánea, sincera y muy relevante para ti y tu negocio.

No son encuestas.

En el módulo III y IV respectivamente.

Copywriting para atrevidos

Isra Bravo