Ser copywriter o decir que lo eres. Diferencias salvajes

El otro día estaba hablando con el escritor Antonio Luis Gómez Molero y me comentó cómo está llevando su negocio (escribiviendo .com) desde Tokio.

Le va muy bien y es normal.

Pocos clientes y muy buena atención. Él se dedica a enseñar y guiar a escritores durante todo el proceso creativo.

En mi opinión no solicitada de hoy, cobra poco para la experiencia que aporta.

Pero bueno, él vive bien así y ya sabes cómo suelen ser los escritores, normalmente están mucho más pendientes de las letras que de los números.

Aunque a Antonio los números le dan para vivir de mentorizar escritores mientras está en Tokio, que no es barato.

 

Le conocí porque me compró un curso, a continuación el otro y después se hizo suscriptor del boletín mensual de pago.

El caso es que me mandó un email y como sabe que a mí Tokio me fascina, pero que más me fascina no viajar, me dijo…

“Isra, ¿quieres que te mande algo de Tokio? Me gustaría regalarte algo de aquí”.

-Claro, cuéntame historias.

 

Y me contó una muy buena de un barrendero.

Quizá un día la cuente o directamente te la pueda contar él.

 

A mí esto de las historias me gusta mucho. Además, verás mucha gente que habla de lo importante que son para vender, el poder que tienen…

 

¿Es eso cierto?

Tan cierto como que tenemos un cielo inmenso sobre nuestras cabezas.

 

Lo que pasa es que mucha gente se queda en la teoría. Me refiero a que muchos dicen…

“Contar historias es muy importante para vender. Somos una agencia de marketing y contaremos la historia de tu marca para que conectes con tus clientes”.

Muy bien, cuéntame una. Empieza por la tuya.

 

“Vas a conquistar con tus textos”.

Muy bien, conquístame tú con los tuyos.

 

“Enamora con el poder de las palabras”.

Qué emocionante… ya estoy enamorado y empalmado…

 

En fin, que mucho loro de repetición pero a la hora de la verdad, todo muy superficial.

Es lo que hay.

Bueno, si te interesa profundizar, te dejo el enlace:

Copywriting para atrevidos

Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo