Tengo una pésima propuesta para ti

Te voy a contar algo bueno.

Me ahorró miles de euros, (no es broma) miles de euros al comprar un piso.

 

Allá va.

Apliqué algo que me enseñaron en un curso presencial de negociación. Hace años.

Lo apliqué y funcionó.

 

El caso es que yo he vivido toda mi vida de alquiler.

Siempre tuve trabajos muy mal pagados, muchos de ellos trabajos físicos bastante duros.

Entonces a mí me gustaba estar de alquiler porque si me tocaba algún vecino al que le gustara la bachata, me podría mudar sin desesperar.

No tendría que soportarle ni matarle.

Me podría ir a otro piso. Quizá más barato.

 

Bueno.

Pues después de muchos años de alquiler decidí comprar un piso.

Una mala o buena decisión como otra cualquiera.

El tipo que me vendía el piso me pedía una cosa, pero yo le quería dar otra.

Hasta aquí, todos de acuerdo con nuestros desacuerdos.

 

Entonces, lo que yo pensaba hacer y lo que haría casi todo el mundo es una especie de regateo a la baja.

Un ejemplo.

Imagina que tu tope es pagar 100.

Y el tipo te pide 130.

El razonamiento lógico es decir… le ofreceré 80 para así pagar esos 100 que son mi límite.

Pero eso, que es lo que yo estaba a punto de hacer y no digo que esté mal, se puede mejorar.

 

¿Cómo?

Pues me acordé de este curso y de una clase magistral en la que se dijo:

 

“Mira, la mayoría de la gente va con un tope, tiene eso en la cabeza y así se cierran muy malos tratos, te dejas dinero sobre la mesa.

Pensar… daré 100 como máximo así que ofreceré 80. Entonces lo saco por 100 y creo que está bien.

Pero la realidad, es que se puede mejorar. Mucho.

Lo que hay que hacer, cuando vayas a negociar algo es decir… Tengo una pésima propuesta para ti. Y callarte. Eso desmorona tanto al otro que empezará a hablar y te dará pistas, muchas pistas”.

 

Vale, ¿esto es así?

Pues mira, solo lo apliqué una vez. Y me ahorre 35.000€ con relación a lo que pensaba darle.

Le dije exactamente eso… Tengo una pésima propuesta para ti. Y me callé.

 

El resto, fue dejar que fuera bajando sus pretensiones. Lo hizo todo él solo. Yo solo dije eso, me callé y le miré. Tal y como me habían enseñado.

 

Así compré un piso por 35.000€ menos de los que yo pensaba pagar. Que ya era menos de lo que el vendedor me estaba pidiendo al principio.

 

Bueno, basta de valor que es día 1 y septiembre es un mes fabuloso.

Tengo mejores lecciones que puedes aplicar, vendas lo que vendas, en este curso.

Copywriting para atrevidos

Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo