Una forma inteligente de aprender de los errores que incluso la gente inteligente ignora por completo.

Hace unos años tuve un jefe interesante que me contó una buena historia.

Te la dejo aquí, por si te interesa y quieres hacer algo con ella.

 

Mira.

Él leyó que un empresario norteamericano de éxito, del que no recordaba el nombre y, la verdad, no fui capaz de encontrarlo después, contrataba copywriters.

 

¿Y qué tiene eso de especial?

Pues nada.

Contratar copywriters, buenos a poder ser, es lo que hacen muchos empresarios inteligentes.

Pero este tipo no los contrataba para que le escribieran sus cartas de ventas.

Hacía otra cosa.

Él escribía sus propias cartas.

Siempre.

Y cuando alguna no funcionaba, entonces, contrataba a un buen copywriter para que le dijera porqué no había funcionado.

Lo hizo en cada una de sus cartas durante toda su carrera. Y cada día era mejor vendiendo.

 

(Si eres copywriter y no se te han ocurrido unas cuantas formas de vender tus servicios con esta historia, deberías volver a leer desde el principio).

 

Sigo.

Pues mi jefe interesante, el que me contó esta historia, aplicaba ese sistema.

Lo adaptó para él.

 

¿Cómo?

Pues en su empresa se dedicaba a vender productos de alto nivel para hostelería. Un rollo de esos gourmet, ya sabes.

En la empresa no encargaban campañas de comunicación para vender sus cosas.

Las hacían ellos y si no funcionaban, buscaban una mirada experimentada de fuera. Una visión ajena y con experiencia para avanzar más rápido.

 

¿Es la mejor manera de trabajar?

¿Es la única?

No digo eso.

Digo que es una manera muy interesante de enfoque.

Y digo que se puede vender mucho, mucho, con ese ángulo.

El que vende y el que compra.

En resumen, que digo lo que digo.

 

Bien.

De ese jefe también aprendí más cosas.

Una que me encantó fue cuando quería contratar a una persona para llevar un departamento de expansión internacional.

Entonces, una consultora con sede en edificios altos le dijo: “le vamos a mandar 10 o 12 personas para que le ayuden y bla, bla, bla”.

 

¿Y sabes qué respondió él?

“Mejor mándame una y que sea buena”.

 

Pues eso.

Formas para aprender a escribir cartas de ventas hay muchas.

Yo te ofrezco una buena forma de hacerlo.

Curso para escribir cartas/páginas de venta

Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo