Tu cliente odia que le vendas y además no te cree

Ayer estaba viendo un capítulo de Luke Cage. La serie de la Marvel del negro gigante con piel de acero. Mola.

Luke Cage anda por NY que parece que va atravesando las paredes.

En una de las escenas, la protagonista femenina mala malísima está haciendo una entrevista a una chica bastante guapa para que trabaje de camarera en su club. De camarera…

Aunque la mala, que para eso es mala, tiene otros planes.

Así que le dice a la chica…

Si trabajas aquí… puedes acabar con los tobillos doloridos por tus tacones de 15 cm y varias horas al día de pie… o puedes averiguar qué tienen en común los empresarios, los raperos, los políticos y los timadores que frecuentan mi club… domínalos y tendrás la ciudad a tus pies

Oh

Vaya propuesta indecente. Que malas son las malas malísimas de las pelis de súper héroes.

Bien. ¿Y qué tienen en común todos los clientes del mundo?

Pues que nos encanta comprar, pero odiamos que nos vendan.

Esto es así. Cualquiera que sepa andar y respirar al mismo tiempo sabe que esto es así. No hace falta ser copywriter para saber eso. Ni ser Luke Cage.

Uno de los errores más habituales cuando tratamos de vender es llevar el cartel en la frente de que estamos vendiendo.

Mira, no seré yo el que critique el tema de vender. Es más, es lo que deberías estar haciendo desde el primer día y de manera constante en tu negocio. Que para eso es un negocio y no deberías tener miedo a los que se ofenden con todo. Esa gente es un coñazo y cuanto más lejos, mejor.

Pero eso no quita que debes tener claro dos cosas:

1- Tu cliente odia que le vendas.

2- Tu cliente no te cree.

Bien. Para sortear esos obstáculos y escribir de tal manera que a la gente no solo no le importe comprarte, es que le hará ilusión hacerlo, mira aquí:

Copywriting para atrevidos

Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo