Un anuncio que copié y funcionó 100 años después

Hace unos seis años o así escribí un anuncio para un dentista.

El objetivo era captar nuevos clientes.

Entonces, después de hablar con él, llegamos a una conclusión: había que ir a por los dientes amarillos.

A ver, dientes más o menos así, los tiene muchísima gente.

Pero el ángulo del anuncio, podría quedar demasiado general.

 

Y opté por un texto que funcionó realmente bien.

Y antes de que la tentación de la no confesión me invada, diré que aquel anuncio era muy parecido a uno de los anuncios de Claude C. Hopkins.

 

¿Y qué pasa?

Pues que este hombre murió en 1932.

O sea, que el anuncio que él escribió y el que yo utilicé basado en el suyo deben tener una diferencia de más de 100 años.

 

Y eso nos dice unas cuantas cosas.

La primera es que ha cambiado el medio.

La segunda es que no ha cambiado nada.

Ahora está internet.

Antes había otras cosas.

Pero sea un medio u otro, el que compra sigue siendo un ser humano de la tierra.

 

Entonces veo personas que se preguntan ¿debo hacer vídeos?

¿Debo hacer podcast?

¿Me abro una cuenta en instagram?

¿En twitter?

¿En facebook?

¿Hago directos?

¿Indirectos?

¿Me visto de cintura para abajo en las entrevistas por Skype?

 

No lo sé, cada uno que haga lo que quiera, lo importante es que da igual.

Da completamente igual.

Esas preguntas están bien si uno asume que esas preguntas son totalmente superficiales.

Lo que importa no es eso.

Eso no diferencia tu negocio del de al lado.

Lo importante es qué vas a contar en esos sitios.

Y por lo que veo, muchas personas le dedican más tiempo a pensar dónde van a decir lo que sea que tengan que decir, que a pensar, qué decir.

 

A ver, si te dedicas 3 horas a editar un vídeo para que tu cara, y la iluminación y la decoración salgan para que parezcas tronista en mujeres hombres y viceberzas, pero no dedicas ni tres minutos a definir bien el mensaje, pues muy lejos no vas a llegar.

A no ser que el vídeo sea para ser tronista o tronisto. Entonces sí, con que sepas hablar sin que te suba la fiebre y te depiles las cejas, es suficiente.

 

Así que yo dedicaría 20 minutos en decidir dónde voy a estar, quizá 20 minutos de vez en cuando si hay novedades, y el resto de mi vida, a pensar qué voy a decir.

Qué voy a vender, cómo lo voy a vender.

 

Bueno, tengo un producto digital.

La única novedad es que es digital.

Es una conversación privada.

Conversación privada (y real) con una amiga.

 

Son 5 audios que le mandé para aumentar los clientes de su negocio. Podría habérselo contando en persona, pero lo hice por audios.

Utilicé una novedad de nuestro tiempo.

Pero el mensaje no tiene fecha.

No le doy consejos que no valgan el mes que viene.

Le doy consejos que valdrán dentro de otros 100.

Te recomiendo leer la breve carta antes de comprar nada.

Una conversación privada.

Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo