Vendedor o perdedor

A veces, cuando me preguntan a qué me dedico me gusta decir “comercial”.

Y me gusta decirlo porque la gente se queda como pensando… “vaya un pobre infeliz, vaya fracaso de vida”.

Y así, se relajan.

La gente relajada da información valiosa.

O firma acuerdos importantes.

Algo que siempre ha pasado en ventas es cerrar acuerdos después de grandes cenas, copas… y lo que surja. Ya sabes.

Eso es así.

 

Bien.

En realidad, vender es a veces complicado, y la gente lo suele hacer más complicado.

Pienso (estoy seguro que ha influido que lo he visto en mi casa desde pequeño) que vender es algo divertido.

Siempre admiré como mi padre era capaz de vender y que muchos de sus clientes estuvieran encantados de verle aparecer por la puerta.

Me llevó un montón de veces a su lado y me sentía muy orgulloso de que ese señor fuera mi padre.

Supongo que por eso me gusta vender.

Pero es cierto que la mayoría de la gente se dedica a vender porque no le queda otro remedio, entonces no se prepara lo suficiente, no estudia y queda forzado y raro.

No es vocacional, como ser Astronauta, Piloto de Rallys o Cambiavidas 3.0.

Ser vendedor es un accidente, algo forzado.

De ahí la mala fama del comercial.

 

Bueno, yo me siento muy bien.

Utilizo la palabra escrita y eso me convierte en copywriter, pero ¿qué es un copywriter?

¿Un poeta?

¿Un enamorador?

¿Un ser que flota sobre la aguas?

No, solo es una persona que vende lo que tenga que vender. Y eso es divertido y extraordinariamente rentable.

Y noto, por lo que veo a mi alrededor, que eso se le está olvidando a la gente que entra en esta profesión.

Se olvidan de que esto son ventas.

Bueno, ellos sabrán.

 

Y hablando de saber, algunas personas saben la teoría del NO. Ahora, ¿aplicarlo a sus textos?

¿Sacar verdadero partido?

No es difícil, pero tienes que profundizar en la psicología de todo esto.

Cómo aplicarlo a los textos, en definitiva, al copywriting.

Trae ventas. Siempre.

Lo explico en el Módulo IV:

Copywriting para atrevidos

Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo