Vendedores santos e inocentes

El otro día fui a Oviedo y, mira, pensaba quedarme una noche, pero me quedé dos. 

Y no solo eso, es que en la segunda noche, decidí cenar en un chino. 

Vivo la vida al límite. Dos noches fuera de casa… un chino… vaya epitafio voy a dejar. 

Aquí descansa Isra Bravo, copywriter. Cenó en chinos. No utilizó plantillas para escribir su epitafio. Si quieres que la gente lea tu epitafio, mira aquí:”

El caso es que, a mi lado, había una tía con un vestido azul con flores amarillas con pinta de loca Cum laude. 

La mesa era para ocho y estaba sola. 

Juntó sus manos, cerró los ojo y se puso a rezar. Me pareció exagerado incluso tratándose de un restaurante chino. 


10 minutos después aparecieron 7 tíos con pinta de pardillos. 


Todos menos uno, un gigante que parecía guardaespaldas del Chapo Guzmán. 

Nada más sentarse, el pardillo que estaba frente al guardaespaldas del Chapo se largó. Entonces, el gigante empezó a decir al resto…

Veis, esto es lo que pasa cuando no haces las cosas bien. Cuando no cumples tu palabra. Esto es lo que pasa. A tomar por culo, ya sabe donde está la puerta.

El resto estaban mudos. La loca ya no rezaba.

Yo me lo estaba pasando tan bien que estaba por pedirles si me podía sentar con ellos.

Este tipo es un traidor, me ha fallado a mí y a vosotros”.

Todos seguían callados y, a los cinco minutos, apareció el pardillo que se había marchado. 

El guardaespaldas del Chapo se levantó y se dieron un abrazo. 

Era la noche de los santos inocentes. Era una broma. 

Todo eran risas, buen rollo y caras de alivio. 

A mi me gustaba más la versión original, pero como broma estaba currada. 

Bien. 


Y sobre bromas. Mucha gente, cuando le cuento lo extraordinariamente rentable que es vender mostrando tus rarezas, tus torpezas y tus defectos, creen que es una broma.

Luego, cuando se lo explico, entonces ya le ven todo el sentido. 

En todo caso, lo tienes en el siguiente enlace:

Copywriting para atrevidos

Isra Bravo