Vender siendo más feo que el demonio

Hace casi 90 años pasó algo que es una lección de ventas tan grande que la deberían enseñar en los colegios.

 

¿Qué paso?

Pues resulta que los inquilinos de un bloque de oficinas en NY se quejaron de que el ascensor era muy lento.

Demasiado tiempo esperando que llegara.

Les parecía tan lento que amenazaron al gerente con romper sus contratos y marcharse del edificio.

Oh

 

¿Qué hizo el gerente?

Pues se reunió con su personal y empezaron a mirar posibles soluciones.

La conversación sería más o menos así:

-Instalaremos ascensores más rápidos.

-No, eso sería demasiado caro.

-Pues mejoramos los que tenemos.

-No, eso sería todavía más caro.

-Pues que se jodan y esperen.

-No, eso nos haría perder clientes.

 

Entonces, un chaval joven que pasaba por allí, le dijo al gerente (más o menos, esto fue en 1930 y no estaba allí):

-En mi opinión no solicitada de hoy, lo que le pasa a esa gente, es que se aburre mientras espera, ¿por qué no les entretiene con algo?

-¿Con qué?

-Ponga unos espejos, así se miran mientras llega el ascensor.

 

Bien.

Después de instalar los espejos en el hall y en los propios ascensores, las quejan se redujeron a cero. Todo el mundo encantado.

A la gente, mirarse, le resulta un entretenimiento. Aunque sean feos como el demonio. Da igual.

Recrearse en su cabeza les parece fascinante.

Por eso, las personas no suelen escuchar, solo están deseando que se calle el de enfrente para hablar ellos.

Y cuando aprendes cómo manejar todo eso, vender es muy, muy fácil.

Te enseño cómo hacerlo, aquí:

www.emailparatrevidos.com

Isra Bravo

*Copywriter Isra Bravo